Según datos del Fondo Monetario Internacional, la apreciación del peso mexicano o del real brasileño, son la consecuencia de la liquidez mundial y el aumento de flujos de capital hacia economías con perspectivas de crecimiento sólidas.
Dentro de su reporte semestral, el Financial Stability Report (GFSR), los expertos del Fondo proyectan que deberán de transcurrir más de seis meses para que se absorba toda la liquidez diseminada en el mercado. Siempre buscando estabilizar las condiciones financieras.
Para apoyar esta tarea, el FMI sugiere que los gobiernos receptores de liquidez, apliquen medidas de estabilidad para proteger sus sistemas financieros, y no caer en especulación de este tipo.
Por un lado, es buena opción una política cambiaria flexible para frenar la entrada de capitales. Asimismo, es recomendable aprovechar la entrada de capitales para la acumulación de reservas internacionales; de esta manera, reducir las tasas de interés, permitirán adaptar la inflación posible anexa al crecimiento.
Desde el fondo, aseguran que no existe riesgo en el corto plazo que pudiera significar una corrida de capitales similar a la del año 2008.
Sin embargo, se debe estar preparado para este tipo de cuestiones, y los países receptores de capitales son los más vulnerables a especulaciones y corridas.
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